Boletín de la reunion nº 3638

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A�O XLIV
N� 2068
LA REUNION DE HOY:
3638
Asistencia total:
92
Socios del Club:
79
Socios Honorarios:
0
Invitados del club:
8
Invitados de Socios:
2
Represent. de otros clubes:
3
Programa
  • Izamiento de banderas
  • Informe de secretar�a
  • Disertaci�n a cargo del Lic. Antonio Caselli sobre �La Orden de Malta, sujeto de derecho internacional�

Izamiento de banderas

  • Argentina: Marcelo Martin
  • Rotaria: Joska Juraga
  • Rotaract: Leonel Esconjaureguy
  • Interact: Ana Sacchetti

Fe de erratas: El izamiento de banderas de mi�rcoles 8 de agosto, la Argentina corresponde a Jos� Mar�a Ferrer Informe de secretar�a En el d�a de hoy tenemos el placer de recibir en nuestra tribuna al Honorable Embajador de la Soberana y Militar Orden de Malta en Argentina, Lic. Antonio Caselli. Invitados por el Club: el Dr. Gonzalo Mansilla de Souza, el CPN Guillermo Ortiz y el Ing. Mario Castagnino. Representando a otros clubes: De R.C.R. Nuevas Generaciones: Joska Juraga, Presidenta, Ariel Pinazo, Secretario y Javier De Gregorio. Invitados por: Marcelo Martin: Su esposa Marcela Realini y la Srta. India Tuero De Rotaract Club de Rosario: Leonel Esconjaureguy De Interact Club de Rosario: Sebasti�n Di Giura y Ana Paula Sacchetti Noticias de nuestros socios

  • El mi�rcoles 8 de agosto asisti� a R.C. de Buenos Aires: Marcelo Martin.
  • Tambi�n el d�a 8 asisti� a R.C.R. Mitre. Ra�l Fern�ndez Milani.
  • El viernes 10, Carlos Manuel Aletta de Sylvas fue electo vocal del Tribunal de �tica del Colegio de Abogados de Rosario.
  • El d�a lunes 13 Ren� Balestra public� un art�culo en el Diario La Naci�n titulado �Lo absoluto y lo relativo en pol�tica�
  • Anoche asisti� como Asistente del Gobernador a R.C.R. Sarmiento: Diego Esmoriz.
  • El s�bado 11 naci� Santiago, s�ptimo nieto de nuestros amigos Carola y Roberto Ferrari-Gino.

Almuerzo 85� Aniversario El d�a mi�rcoles 11 de setiembre realizaremos la reuni�n con nuestros c�nyuges para festejar el 85� Aniversario del Club. La pr�xima semana se circular� la planilla para� que se anoten. Serie de charlas Los d�as lunes a las 21:30 hs., en FM Fisherton, en el programa Rotary en Acci�n contin�a el ciclo de charlas sobre prevenciones. Este lunes habl� nuestro amigo Florencio Gar�falo sobre �Hipertensi�n arterial, la enfermedad silenciosa�. La pr�xima presentaci�n ser� el lunes 27 de agosto, oportunidad en la que hablar� Hern�n Jolly sobre �Prevenci�n de diabetes�. Estas charlas ser�n realizadas en el programa Rotary en Acci�n, que se emite por canal 6 de Multicanal los d�as s�bados. Presentaci�n del disertante por Marcelo Martin Naci� en� Buenos Aires, el 24 de octubre de 1968; esta casado con Laura Viviana Castillo y tiene dos hijos Curs� estudios primarios y secundarios en el Colegio Manuel Belgrano de los Hermanos Maristas de la Capital Federal. Egres� con el t�tulo de Bachiller en el a�o 1986. Realiz� estudios terciarios en UADE, Universidad Argentina de la Empresa. Egres� con el t�tulo de Licenciado en Relaciones P�blicas. Ha sido varios a�os Presidente del Movimiento �CEN�CULOS� que promueve los valores cristianos mediante retiros espirituales a j�venes en colegios de la Arquidi�cesis de Buenos Aires y en diversas Di�cesis y Arquidi�cesis de la Provincia de Buenos Aires. Desde 1995 ha formado parte activa en la asistencia a la Misi�n Nueva Pompeya de los Hermanos Maristas en el �Impenetrable Chaque�o�. Desde el a�o 1996 particip� en forma activa de la Fundaci�n �Felices los Ni�os� en calidad de Padrino de dicha Fundaci�n. En diciembre de 1999, fue ordenado en la Soberana y Militar Orden de Malta con el grado de Caballero de Gracia Magistral en el rol del Gran Priorato de Roma. Fue designado Embajador Extraordinario y� Plenipotenciario de la Orden de Malta en octubre de 2000, presentando sus cartas credenciales ante el Gobierno Argentino el 14 de febrero de 2001. Fue condecorado con la� Cruz de Gran Oficial al M�rito Melitense. Fue condecorado con la Gran Cruz de la Real Orden del Pr�ncipe Danilo I de Montenegro, Fue condecorado con la Orden Ecuestre de San Gregorio Magno en el Grado de Comendador �Clase Civil. El pasado 3 de mayo de 2007, qued� investido con el h�bito e insignias correspondientes a su nueva condici�n de Caballero de Gracia Magistral en Obediencia. Con Antonio somos los responsables de que la bandera de la Orden ondee en el m�stil del Monumento a la Bandera, todos los a�os el d�a de San Juan Bautista, Fiesta Nacional de la Orden. Compartimos tambi�n la pasi�n y el sufrimiento por el equipo de la banda roja. Antonio nos va a hablar sobre �La Orden de Malta, sujeto de derecho internacional�, y a medida que avance en su exposici�n podr�n ustedes apreciar las coincidencias que se producen entre instituciones que comparten una fuerte vocaci�n de servicio, en este caso la Orden de Malta y Rotary. Palabras del disertante En propuesta patrocinada por 71 pa�ses de los cinco continentes, la Asamblea General de las Naciones Unidas, por resoluci�n 48/265, otorga el 24 de agosto de 1994, la calidad de Observador Permanente, a la Soberana y Militar Orden de Malta. Al presentar la resoluci�n el representante de Italia ante las Naciones Unidas, dijo que: �... la Orden ha existido durante casi mil a�os. En los dos �ltimos siglos su sede ha estado en Roma. Ciertamente no es una organizaci�n no gubernamental, ni tampoco es un estado, pues en la actualidad no tiene poblaci�n ni territorio propios. Es lo que los romanos llamaban una sui generis institutio, en la situaci�n �nica de haber perdido su poder territorial hace dos siglos, pero disfrutando de reconocimiento internacional�. Sesenta y cinco estados Miembros de las Naciones Unidas, tienen relaciones diplom�ticas plenas con la Orden�. Declaro que la Orden es �la instituci�n m�s antigua del mundo�. Sus actividades se dedican a los necesitados, los enfermos y los heridos, en guerra o en paz. Mantiene hospitales y servicios asistenciales en todo el mundo. Sus actividades se desarrollan en m�s de cien pa�ses, con especial atenci�n a los grupos m�s desasistidos, como los leprosos, los ancianos y los ni�os abandonados. Es mi deseo comenzar la presente exposici�n con este reconocimiento, en el concierto sociopol�tico actual, como relevante encuadre de todos los hechos y circunstancias que a trav�s de casi un milenio han ido ratificando la condici�n de la Soberana y Militar Orden de Malta como Sujeto de Derecho Internacional P�blico.

Por un momento ahora, nos sumergimos en los arcanos del Derecho y de la Historia. Un jurista del XVIII, profesor de Derecho civil en la Universidad de la Orden nos puede ilustrar en cuanto a su calidad, desde su comienzo, de ente aut�nomo y por lo tanto sin dependencia de la Santa Sede ni de otra persona de Derecho Internacional. En efecto, Mario Costarella, pudo hallar en la biblioteca de La Valette, el �nico ejemplar de una valiosa publicaci�n del a�o 1792 de Antonio Micallef, se lee: �... el viejo error consistente en afirmar que la soberan�a de la Orden comienza en 1309. Dicha soberan�a fue adquirida desde el primer instante, al crearse la Milicia de la Orden�. �... Toda sociedad civil, que por si misma y con ayuda de sus leyes se gobierna sin dependencia de nadie, es un Estado soberano; toda sociedad civil a la cual los soberanos reconocen el derecho de hacer la guerra con sus propias huestes y de adquirir irrevocablemente los bienes y los Estados del enemigo, y que estipula alianzas ofensivas con otros Estados, es un Estado soberano: poseer una bandera, respetada en el mar por las otras potencias, es un reconocimiento un�voco de la soberan�a del gobierno a que pertenece�. De acuerdo con ello el profesor Micallef hace remontar a 1118 la soberan�a de la Orden. Y concluye el examen hist�rico con esta afirmaci�n, de gran relevancia a la luz de los sucesos posteriores. �... Pero un rey sin reino y un soberano sin territorio parece imposible a algunos�. Desde el comienzo el derecho melitense se distingui� notablemente del conjunto de disposiciones que regulaban instituciones semejantes al de los Hospitalarios. Por una parte podemos distinguir un conjunto compuesto originariamente de disposiciones emanadas del prop�sito de regular la actividad del Hospital de Jerusal�n, bajo el doble aspecto de relaciones internas entre Caballeros y el Hospital y las jerarqu�as organizadas militarmente. Luego de un siglo de este r�gimen aproximadamente, los Hospitalarios solicitaron y obtuvieron la aprobaci�n de la Regla religiosa; de modo que el derecho melitense pudo agregar la fuerza vivificante del Derecho Can�nico a su base primitiva o rudimentaria, base inspirada por la ley natural y la moral cristiana. Desde el punto de vista jur�dico, el derecho melitense es debido, de una parte a los privilegios, dispensas y otros reconocimientos legislativos concedidos generosamente por la Santa Sede y por otra parte, a las conquistas territoriales y a la fuerza guerrera de la orden, para arribar a la situaci�n, nada f�cil, de �par inter pares�. Es ilustrativo porque hace a la m�dula de la cuesti�n, el pensamiento del papa Pio XII, que sostuvo �Mucho antes que las naciones llegaran a establecer un Derecho Internacional, la Orden de San Juan hab�a reunido en una fraternidad religiosa y bajo una disciplina militar hombres de ocho lenguas diferentes, consagrados a la defensa de los valores espirituales que constituyen el atributo com�n de la Cristiandad: la Fe, la Justicia, el Orden Social y la Paz. De lo expresado, se puede deducir que el conferirle personalidad o existencia jur�dica a la Orden, la Santa Sede aparece como un sujeto de derecho p�blico preexistente, con facultad exclusiva para tal reconocimiento. Cuando a fines de 1291 fueron perdidas las �ltimas posesiones del Reino cristiano en Palestina, la Orden de San Juan tuvo que trasladarse a Chipre, encontr�ndose a la cabeza de la defensa del oriente en aquella guerra interminable, como elemento �nico, permanente e internacional de tal defensa. En ese momento la lucha pas� del continente a las aguas del Mediterr�neo oriental, obligando a la Orden a comenzar una nueva fase en su historia: la naval. Fue durante su estancia en Chipre que se formaron los primeros elementos de su flota. No obstante para combatir en forma eficaz a los musulmanes, era necesario ser independientes, caracter�stica comprometida mientras la Orden gozaba de la hospitalidad del Rey de Chipre. Ante tales circunstancias la Orden adquiri� por derecho de conquista en forma definitiva hacia el a�o 1310, la isla de Rodas. Con esta acci�n la Orden alcanz� la soberan�a territorial y fortaleci� su posici�n de ente soberano, reconocido universalmente por las potencias europeas y la Santa Sede, invistiendo al Gran Maestre con el nuevo car�cter de Pr�ncipe de Rodas. Haciendo uso de esta nueva condici�n la Orden se volvi� una potencia territorial y naval internacionalmente reconocida. Los ahora llamados �Caballeros de Rodas�, formaron una rep�blica aristocr�tica bajo el Gran Maestre y el Consejo, reinando por m�s de 200 a�os, acu�ando moneda propia, manteniendo relaciones diplom�ticas con otros estados, navegando y combatiendo bajo su propia bandera. A principios del siglo XIV, la Orden adquiri� en occidente una parte de las propiedades de los Caballeros Templarios, mantuvo el principado latino de Acaia en Grecia, Corinto y otros territorios del Peloponeso bizantino, constituyendo as� una base territorial de suma importancia que la asentaba como una potencia considerable en el �rea. Despu�s de 1747 la Orden acreditaba embajadores permanentes en las Cortes de Roma, de Viena, de Madrid y de Versalles. Es relevante mencionar, que en el breve per�odo que sucede entre 1652 y 1665, la Orden fue soberana tambi�n en el hemisferio occidental, por concesi�n del Rey de Francia en las Indias Occidentales. Fue as� como en el a�o 1652, la Soberana Orden compr� a Luis XIV las islas del Archipi�lago del Viento en las Antillas (San Crist�bal, Martinica, Guadalupe, San Bartolom� y San Mart�n), en ciento veinte mil torneses, venta que fue ratificada por el monarca con el diploma en el que se expresaba que la venta se hab�a realizado a fin de que �... toda la cristiandad conociera como la Orden iba extendiendo sus l�mites para hacer adorar al Sant�simo nombre de Jesucristo�. Esta cesi�n territorial de la Corona de Francia implica un reconocimiento m�s de la soberan�a de la Orden en el �mbito internacional. As� mismo una confirmaci�n de su cumplimiento en el aspecto can�nico. El 9 de marzo de 1789 fue el �ltimo d�a de la independencia de Malta. Napole�n Bonaparte, jefe de la expedici�n que se encontraba frente a Malta, solicit� al Gran Maestre entrada para toda su escuadra. El Gran Maestre alegando que desde el tratado de Utrech, Malta hab�a sido declarado puerto neutral y que por lo tanto no pod�a admitir en su puerto m�s que cuatro nav�os de naciones beligerantes: le neg� el permiso solicitado, motivando que Napole�n, que hiciera caso omiso del tratado, ocupara la isla de Malta. No obstante, la ocupaci�n de Malta por los franceses dur� poco tiempo, pues levantada la poblaci�n contra los invasores con el concurso de las escuadras aliadas de Inglaterra y Portugal, los obligaron a capitular el 5 de setiembre de 1600, siendo ocupada la isla inmediatamente por Gran Breta�a. En los preliminares de paz firmados en Londres en 1801 entre Francia e Inglaterra, se consign� la devoluci�n de Malta a la Soberana Orden, disposici�n que fue ratificada en el Tratado de Amians del 25 de marzo de 1802. No obstante la p�rdida del territorio, la existencia de la soberan�a pol�tica-administrativa de la Orden no solo no ces� sino que se acrecent� en su actividad diplom�tica. En 1789 se le reconoci� nuevamente el t�tulo de Eminencia al Gran Maestre. Simult�neamente el Papa Le�n XIII le reconoci� jerarqu�a de Cardenal y el Emperador de Austria el t�tulo de Pr�ncipe. La p�rdida del territorio soberano de Malta signific� el inicio de la actual fase en la historia de la Orden. Al t�rmino de la Primera Guerra Mundial, superadas las relaciones con el nuevo Gobierno italiano, y habiendo previamente el Reino de Italia reconocido su estatus soberano por medio de diversos documentos fechados en 1869, 1884 y 1923, concediendo al Palazzo Malta, sede de la orden, el privilegio de extraterritorialidad, en 1930, la Orden de Malta firmaba un tratado an�logo al establecido anteriormente entre Italia y la Santa Sede por el Tratado de Letr�n, en el que se reconoc�a la soberan�a de la Santa Sede de la Ciudad del Vaticano como asiento territorial. Hacia 1950 muchas de las naciones europeas y americanas hab�an reconocido a la Soberana orden de Malta como sujeto de derecho internacional p�blico, con los derechos que por ello le corresponden. Fue en las d�cadas del 60 y 70 del siglo veinte, que la orden acrecent� ampliamente sus relaciones diplom�ticas, afianzando su soberan�a internacional, estableciendo relaciones con estados independientes africanos y asi�ticos, muchos de ellos con mayor�a no cat�lica. La ca�da del Muro de Berl�n y del comunismo ampli� nuevamente su actuaci�n diplom�tica y el reconocimiento de la Orden como Soberana adquiri� nueva fuerza. De lo expuesto anteriormente, la Soberana Orden de Malta es persona jur�dica en el campo del derecho internacional, que ha adquirido por intermedio de la costumbre jur�dica prerrogativas del derecho p�blico. En consecuencia cuenta con la facultad de entablar relaciones diplom�ticas y de toda otra �ndole, conforme a su naturaleza. As� a lo largo de los siglos se ha relacionado pol�ticamente con otros Estados y personas del derecho p�blico. Enviando y recibiendo embajadores o ministros plenipotenciarios. Hoy en d�a, su actividad en el campo del derecho internacional p�blico es indiscutida, y su soberan�a resulta ser un hecho que ya no admite prueba en contrario. En la actualidad la Orden tiene embajadas en 96 pa�ses y representaciones ante algunos pa�ses europeos y misiones en organizaciones europeas e internacionales. En le plano de la pol�tica internacional, la Orden de Malta es neutral, imparcial y apol�tica. Por lo tanto, debido a estas caracter�sticas, puede actuar como mediadora cuando un Estado requiere su intervenci�n para resolver una disputa. Para evaluar su presencia a trav�s de un milenio, es oportuno recordar que la Soberana Orden de San Juan de Jerusal�n, de Rosas y de Malta fue: PRIMERA ORDEN DE CABALLERIA: Precursora de otras �rdenes e instituciones modernas, ocupa un destacado lugar en las glorias nacionales. PRIMERA BANDERA DE OCCIDENTE: Precedi� a la creaci�n de todo emblema Nacional el estandarte decorado con la Cruz Blanca de ocho puntas que a la Soberana Orden le hizo adoptar el Papa Inocencio II.. Desde el siglo XII, la Orden de San Juan enarbolaba su bandera en las batallas, para simbolizar la reuni�n de hombres procedentes de los m�s diferentes idiomas. La bandera de la Soberana Orden es madre de otras banderas. UNO DE LOS PRIMEROS EJERCITOS PERMANENTES: La necesidad de defender sus asentamientos contra el permanente ataque de los turcos, llev� a la Orden a crear su ej�rcito, que fue siempre un dechado de vanguardia tecnol�gica. Mientras la Orden estuvo en Tierra Santa, fue refugio y luego se instal� en Rodas para que los Caballeros vigilaran las rutas de Palestina y contaran con una base para la invasi�n. Las heroicas haza�as militares de los Caballeros, su empecinada resistencia frente al invasor turco constituyeron un monumental fresco en el que se combinan la grandeza de la caridad con el genio b�lico. Podr�amos plantearnos el dilema: ��Caballeros de la caridad y de las armas?�. La condici�n de �militar� de la Soberana orden, fue una exigencia de las circunstancias hist�ricas, donde para poder continuar con su objetivo espec�fico se hizo imprescindible su propia defensa, para lo cual empu�� como necesidad secundaria las armas. PRIMERA ESCUELA NAVAL: Al adquirir car�cter insular, la Orden se dot� de una potente fuerza naval cuya eficacia se basaba en el entrenamiento de las casi cotidianas luchas contra los otomanes y luego los b�rbaros. PRIMERA JUBILACI�N PARA COMBATIENTES: Con frecuencia, los albergues que hab�an servido en la �poca de los cruzados para paradero a los peregrinos, fueron confiados a los caballeros que se retiraban de la vida activa. Se les encomendaban a los antiguos combatientes que gozaban as� de una suerte de jubilaci�n con la que se compensaba su abnegaci�n. PRIMEROS SERVICIOS DE HOSPITAL: La persistente vocaci�n hospitalaria de la Orden de San Juan, tanto en Chipre como en Rodas y luego en Malta, la transformaron en la primera instituci�n de este tipo a escala internacional. PRIMERA SOBERANIA INTERNACIONAL: La Orden pod�a definirse como una monarqu�a electoral fuertemente jerarquizada. A partir de su instalaci�n en Rodas en 1309 se reconoci� a la Orden su categor�a soberana. En nuestra �poca los objetivos prioritarios de la Orden siguen siendo b�sicamente de ayudar al pr�jimo, moral y materialmente en todas partes del mundo. En Alemania cuenta con 30.000 personas en relaci�n de dependencia, 80.000 voluntarios y m�s de 2.000 ambulancias.. En nuestro pa�s, con una existencia de 60 a�os, ha realizado una silenciosa tarea especialmente en lo siguiente: Proveyendo la rehabilitaci�n f�sica y espiritual del enfermo de lepra, en el Hospital Nacional Baldomero Sommer, Bs.As.; all� se han realizado intervenciones quir�rgicas pl�sticas. Atendiendo un centro de microcirug�a y manteniendo uno de los archivos fotogr�ficos sobre lepra m�s importantes. Atiende con equipos e instrumental de alta tecnolog�a a los reci�n nacidos de alto riesgo en el Hospital Municipal del Ni�o de San Justo, Bs.As.; asistiendo a madres de neonatos que concurren al consultorio externo. En este centro en un solo a�o se distribuyeron en forma gratuita 20 toneladas de leche en polvo. Ha contribuido al equipamiento y mantenimiento del departamento de gastroenterolog�a del Hospital de Agudos Juan Fern�ndez. En el mismo hospital creo el primer centro de reimplantes del pa�s con atenci�n permanente y gratuita. Ha prestado apoyo y ayuda a centros de investigaci�n m�dico-cient�fica de la Academia Nacional de Medicina. Ha mantenido con el Instituto Inmunol�gico del Dr. Estambulian un programa de asistencia a reci�n nacidos de madres con Sida. Mantiene un centro de cuidados paliativos para enfermos terminales. Ha mantenido un programa de detecci�n y seguimiento de enfermos de lepra, en el interior del pa�s para asistir a los enfermos del mal de Hansen. Sensible a nuestras cambiantes necesidades se ha dedicado estos �ltimos tiempos en forma intensiva a la alimentaci�n e indumentaria de la ni�ez. Ha canalizado donaciones del exterior de medicamentos. En el 2006 la orden ha prestado su ayuda en los siguientes sitios y circunstancias:

  • En Africa, donde se han atendido a pacientes de Sida, tuberculosis, enfermedad del sue�o y lepra, ofreciendo tratamiento y apoyo psicol�gico a mujeres sufrientes o violadas, asistiendo a refugiados, distribuyendo agua, medicamentos y vacunas.
  • En los suburbios de Nairobi, en Kenya, donde cerca del 10% de los adultos est�n enfermos de Sida o tuberculosis.
  • En India, pa�s afectado por el Sida.
  • En Sud�n, en la provincia de Darfur, ha aportado su apoyo a cinco centros sanitarios desde 2005.
  • En Asia, donde ha intervenido en Java tras el terremoto que tuvo lugar en mayo.
  • En Egipto, ha lanzado un proyecto de tratamiento m�dico de la lepra.
  • En Vietnam y en Filipinas, ha prestado ayuda a las v�ctimas del tif�n Xangsane, que destruy� regiones enteras en octubre.
  • En el Sur de Sri Lanka, ha lanzado un proyecto sanitario piloto.
  • En el Este de la Rep. Democr�tica del Congo, donde est� en curso un nuevo programa sanitario para prevenir un brote de la �muerte negra�.
  • En Rumania, tras las inundaciones del Danubio en 2006, se han construido ocho pozos de agua potable.
  • En Pakist�n, para ayudar a las v�ctimas del terrible sismo del 2005.
  • En Guinea Ecuatoria, se est� llevando a cabo por encargo un estudio sobre el sistema de asistencia social.
  • En Nueva Orle�ns, se est� desarrollando un programa de reconstrucci�n de las viviendas destruidas por el hurac�n Katrina.
  • En Europa Central y Orienta, donde ha intervenido con acciones de emergencia en 13 pa�ses tras las recientes inundaciones.
  • En L�bano, donde los 12 centros de salud se han convertido en el �nico respiro para los miles de refugiados civiles atrapados en las zonas inaccesibles del Sur.
  • En seis regiones de Afganist�n, hemos aportado nuestro auxilio a las familias de refugiados.
  • En Palestina, en Bel�n, nuestro hospital se ha visto sometido a un aumento del 30 % en sus actividades, debido a los problemas financieros en el sector p�blico.

Estas son s�lo algunas de las actividades que la Orden de Malta llev� a cabo el a�o pasado en todo el mundo. En cuanto a las relaciones diplom�ticas, 2006 hemos recibido las visitas de los Jefes de Estado de Italia, Austria, Hungr�a, Burkina Faso, Seychelles, Montenegro, Costa Rica y Serbia, del Primer Ministro de Polonia y del Director General de la Organizaci�n de las naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentaci�n, la FAO y se han realizado visitas oficiales de nuestro Gran Maestre a Bulgaria y Camer�n. Desear�a finalizar esta exposici�n haciendo una breve referencia a lo esencial de la orden: SU ACCION HUMANITARIA. La Orden de Malta no es solo una organizaci�n humanitaria, es antes que nada y a nivel operativo una estructura transnacional, global y descentralizada, al servicio de los pobres, los enfermos, los refugiados y todos aquellos que se hallan en dificultades. Como palabra finales, vuelvo al p�rrafo inicial en que la Asamblea General de las Naciones Unidas conced�a a la Soberana y Militar Orden de Malta la calidad de Observador Permanente, sin necesidad de votaci�n, por la proposici�n de setenta y un pa�ses dentro de los cuales se encontraba la Rep�blica Argentina, con quien ya manten�a relaciones diplom�ticas desde el 4 de setiembre de 1948, fecha en que la reconoce como sujeto de derecho internacional.- Despedida Nuestro Presidente nos dijo: Vamos a ir cerrando la reuni�n del d�a de hoy. Le entregamos al Embajador de la Orden de Malta, Antonio Caselli, un certificado de su paso por nuestra tribuna y un libro de Fotos de Rosario, el club est� abierto para usted cuando guste venir. Agradezco la presencia de todos los invitados. En nuestra pr�xima reuni�n disertar� el Dr. Perich�n, Director del INCUCAI. * Las opiniones de los disertantes son personales y no implican responsabilidad del Rotary Club de Rosario.