Boletín de la reunion nº 3626

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A�O XLIII
N� 2056
LA REUNION DE HOY:
3626
Asistencia total:
96
Socios del Club:
89
Socios Honorarios:
0
Invitados del club:
3
Invitados de Socios:
2
Represent. de otros clubes:
2

Programa Izamiento de banderas Informe de secretar�a Disertaci�n a cargo del Dr. Isidoro Ru�z Moreno sobre �El ej�rcito como instituci�n� Izamiento de banderas

  • Argentina: Dr. Isidoro Ruiz Moreno
  • Rotaria: Ma. Del Carmen D�Angelo

Informe de secretar�a Mis amigos: En el d�a de hoy tenemos el placer de recibir en nuestra tribuna al Dr. Isidoro Ruiz Moreno. Invitada por el club: Dra. Renu Agrawal, integrante de la Rueda Interna de Rotary Club de Mysore Midtown. Representando a otro club: Zoran Milutinovich, de R.C. de Arroyo Seco Invitados por: Jaime Abut, el Dr. Alejandro Crespo, Vicepresidente de Inversiones Wachovia Security en Nueva York. Norberto Iglesias, el Sr. Luis Felipe San Miguel Noticias de nuestros socios

  • El jueves 10 de mayo asisti� a R.C. de Majadahonda (Madrid), Marcelo Martin, donde disert� sobre su participaci�n en la Jornada de Vacunaci�n en India.
  • La Junta Directiva ha designado como Socio Honorario a nuestro amigo Ram�n Piferrer, teniendo en cuenta su larga y fecunda trayectoria en el club.
  • Lamentamos informar que la Junta Directiva ha aceptado la renuncia de nuestro amigo Guillermo Cedaro por motivos laborales.
  • ARFIC (Asociaci�n Rosarina para el Fomento de la Investigaci�n Cient�fica) del cual nuestro amigo Diego Turner es su Presidente, nos invita al Acto Acad�mico de la entrega anual del Premio ARFIC que se realizar� ma�ana jueves 17 de mayo, a las 19 hs., en el C�rculo M�dico de Rosario, donde se entregar�n los premios al Joven Investigador Rosarino (�rea agropecuaria) y el Premio a la Investigaci�n Cl�nica �Sol L. Rabasa�
  • Nuestro amigo Enrique Lingua disert� en la Jornada organizada por Mercado Fiscal. Com sobre �Como actuar ante inspecciones Fiscales 2007�. Dicho evento fue publicado por La Capital en su edici�n del 14 del corriente.

Comit� de Desarrollo Humano La Municipalidad de Rosario, a trav�s del departamento de Promoci�n Social, se har� cargo de la distribuci�n de una donaci�n estimada en $4000 en carnes de primera calidad a las escuelas �Crecer�, en nombre de Swift Armour SA Argentina, Rotary Club de Rosario y la Municipalidad de Rosario. Nuevamente otro aporte que nos llega por intermedio de nuestro amigo Oscar Vezzani para que este Club pueda continuar sirviendo a la comunidad de manera eficiente. Invitaci�n de Rotary Club de San Nicol�s Con motivo de cumplirse el cumplea�os 71 de este Club, nos invitan a la reuni�n que se realizar� el d�a martes 22 del corriente, en su sede de calle Naci�n 345, a las 21hs.. Por favor confirmar asistencia en secretar�a antes del lunes 21. Valor de la cena $ 30.- A continuaci�n nuestro Presidente y Oscar Vezzani nos har�n un importante anuncio: Fernando Chao (h): Mis amigos, muchos de ustedes est�n al tanto de lo que ahora nos comentar� en detalle Oscar; es un largo anhelo y debo reconocer que se ha cumplido antes de los plazos previstos. En todo este tr�mite hay mucha gente que tiene enormes m�ritos, no es mi caso, pero si el caso de la comisi�n que se encarg� de recolectar los fondos y muy especialmente de Oscar, que es quien ha hecho todos los tr�mites para lograr la oficina que todos consideramos que este club debe tener. Oscar Vezzani: Por empezar es una exageraci�n lo que dijo con respecto a Oscar; es un grupo de rotarios: los cuatro Presidentes (Slutzky, Chao, Duret y Gar�falo) junto con cuatro miembros (Contigiani, Canel, Nardo y Bossicovich) y otro grupo de gente, los encargados de conseguir los fondos para esta propiedad. En realidad yo siempre digo �Amigos rotarios�, pero creo que hay que cambiar esto por �Familia rotaria�; y como familia rotaria digo: la familia se integra si tiene un techo; el techo es el lugar que se re�nen los miembros, sean parientes o no; en el cual se discuten los puntos interesantes (del rotarismo en este caso); donde se hacen m�s fuertes las amistades; y� finalmente (no voy a usar las cuarenta hojas que tengo para hablar) me gustar�a ver al final de esta charla las caras plenas de felicidad. Hubo un grupo de gente que trabaj� much�simo. Revisaron muchas propiedades; hicieron muchos n�meros; juntaron dinero, no todo, hay que seguir juntando (despu�s hablamos de eso); y finalmente hemos encontrado una propiedad que al decir de lo tradicional, est� hoy categorizada como el edificio de Molino F�nix, el edificio inteligente de La Bolsa y el elegido por nosotros (por suerte nos toc�) es el segundo piso, oficina �C� del edificio Palacio Minetti. Esa oficina, no publicitada, era conocida por m� porque estuve haciendo tr�mites para comprarla para la Federaci�n Industrial de Santa Fe; por lo tanto conoc�a las dimensiones,� su costo y entonces suger� verla en una reuni�n que tuvimos aqu� con dos miembros, Slutzky y Contigiani. Fue ese grupo a verla, despu�s fue un segundo grupo, todos estuvieron encantados, espero que nadie se est� enga�ando. La oficina tiene 62.60 metros exclusivos, m�s 24,70 comunes; posee una hermosa biblioteca para el archivo; tiene su propia kichenette, su propio ba�o, vista a la calle y sus expensas son de aproximadamente $ 300.- por mes. Ha sido utilizada en los �ltimos veinte a�os por Price Waterhouse & Co. De alguna manera ese emblem�tico edificio cierra para nuestro club, dicho con modestia, tampoco volemos tan alto. Estimo que esto que les dije de �la familia rotaria� esa propiedad nos va a permitir, no solamente las reuniones de la mesa, sino reuniones de los socios que nos encontremos en el centro y querramos compartir un momento, temas especiales, Interact, Rotaract, etc.. Nuestro amigo Luis Mar�a Gatti (quien har� la escritura) ha observado las fotocopias de la escritura que ha conseguido con mucho esfuerzo; no fue f�cil porque la propietaria, una empresa extranjera, no acostumbra a entregar fotocopias, aunque es una pr�ctica normal. Luis la estudi� y autoriz� que le dij�ramos a la propietaria que se inicia el tr�mite del boleto, el cual haremos directamente. La propiedad en su inicio fue cotizada en setenta mil d�lares; hemos negociado entre los integrantes en sesenta y seis mil d�lares, cada uno haci�ndose cargo de los gastos correspondientes. Un boleto que conceptualmente entend� que una vez que est� hecho podemos tomar posesi�n, para que todos los socios vayan a verla. Esto es una bisagra. Al aporte de la bisagra que ha hecho el amigo Llovera (gran amigo de nuestro club y personal) tenemos que agregarle los aportes nuestros; cada uno de nosotros tenemos que pensar no en el quantum, sino en el afecto societatis de lo que se est� haciendo; ac� no tenga nadie el prurito de decir yo puse tanto o cuanto; lo importante ser�a (si yo puedo pedir un anhelo) que los ciento cincuenta y pico de miembros aparezcan en la plaqueta; poder decir que es un orgullo ser participante de nuestra primer casa propia. Si alguien tiene alguna pregunta jur�dica, lo tenemos a Luis. Por otra caracter�stica pregunten y yo tratar� de explicar lo que puedo. Creo que no es f�cil conseguir una oficina como la que busc�bamos y hemos tenido suerte en conseguir �sta, porque vamos a tener el dinero. Lo que falta depende de nosotros. La Junta establecer� la metodolog�a para ir recaudando el resto; tengan en cuenta que a los cuarenta y cinco d�as de la firma del boleto, tenemos que aportar el saldo de los fondos. Vayan pensando como cubrimos lo que est� faltando. Hoy en d�a tenemos cien mil pesos. Muchas gracias. Presentaci�n del disertante por Norberto Iglesias Amigos: Tengo el agrado de presentarles como disertante de la fecha al Dr. Isidoro Ruiz Moreno, quien se referir� al tema �El Ej�rcito como instituci�n�. El Dr. Ruiz Moreno es abogado y Doctor en Derecho y Ciencias Sociales. Fue profesor en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires y Director de la Maestr�a de Historia de la Guerra en la Escuela Superior de Guerra del Ej�rcito. Vicepresidente de la Academia Nacional de Ciencias Pol�ticas y Miembro de N�mero de la Academia Nacional de la Historia. Miembro correspondiente de las Academias Hispanoamericanas de Espa�a; Paraguaya de la Historia y Academia de la Historia de Chile. Fue condecorado con la Orden de Caballer�a del Santo Sepulcro; la Orden al M�rito de la Rep�blica Italiana y las Palmas Sanmartinianas; como as� tambi�n con la Orden de Servicio Distinguido del Ej�rcito Argentino. Es autor de obras sobre relaciones internacionales, de historia pol�tica y militar, entre las cuales vinculadas a la Provincia de Santa Fe se encuentran "Alianza contra Rosas" y "Elecciones y revoluci�n". Recientemente se public� la novena edici�n de "Comandos en acci�n� El Ej�rcito en Malvinas". En la actualidad se halla redactando el tomo III de "Campa�as militares argentinas. La pol�tica y la guerra". Palabras del disertante Buenos d�as. Se�or Presidente del Rotary Club de Rosario, se�oras y se�ores. Como acaba de expresar el amigo Iglesias yo soy abogado y no militar. Pero el tema del �Ejercito como Instituci�n� me lo impuso nuestro amigo Ren� Balestra; me impuso el tema de que hablara sobre el ej�rcito y se fue a Par�s para no escucharme�. Pero ac� estoy y tengo que salir del paso. Hoy por hoy, las Fuerzas Armadas argentinas se encuentran en estado de desvalimiento. Hacen pocos d�as tuvo lugar un accidente a�reo con un aparato de guerra en el cual perdi� su vida un joven oficial; y todos conocen los pormenores del incendio ocurrido en el buque rompehielos Almirante Ir�zar, causado por la falta de equipos para su mantenimiento, pedidos de mucho tiempo atr�s. No quiero ser pesimista en exceso, pero me arriesgo a� sospechar que nuestras Fuerzas Armadas no estar�an en condiciones de soportar por muchos d�as el ataque de una potencia extranjera.� La carencia de equipos id�neos, y su deterioro, hasta de los m�s elementales, incluyendo a los materiales no propiamente ofensivos, como ser el abastecimiento; esa carencia (dec�a) es incapaz de suplirse con el puro valor.� La campa�a de Malvinas ha sido el mejor comprobante. Y� por supuesto, la reducci�n del personal militar es otro factor de incidencia grave.

Todos sabemos que el sentimiento contrario al Ej�rcito impuls� al Gobierno no hace mucho a querer suprimir los Liceos Militares, de educaci�n secundaria, y es notorio que s�lo la repulsa generalizada que se gener� en la ciudadan�a impidi� llevar a cabo esa medida. La pol�tica de las autoridades actuales - dejando de lado considerar el proceso por reales o presuntas responsabilidades de actos re�idos con el Derecho, y la aberrante doctrina judicial puesta en pr�ctica para juzgarlos -, esa pol�tica ha llegado a convertirse en una especie de culpa hereditaria, porque me consta que los hijos de aquellos jefes militares han sufrido las consecuencias de hecho de los cuales no son responsables. La circunstancia del apellido ha cortado la carrera a brillantes oficiales, con las muchas consecuencias que esto implica. Pero no vamos a quedarnos en el lamento, pues pese a todos estos antecedentes hoy en juego, las Fuerzas Armadas no pueden se eliminadas. Dejar� de lado los antecedentes hist�ricos, desde la Independencia en adelante, para examinar la naturaleza legal y forzosamente necesaria de la presencia de militares en nuestro pa�s. Pero s� debo indicar que esta existencia no se explica s�lo como un elemento de lucha,� sino precisamente para evitarla. De lejos nos viene la m�xima: -Si vis pacem, para bellum. El Ej�rcito es necesario para disuadir a un posible contrincante, quiz� antes que para enfrentarlo: recu�rdese la �Guerra Fr�a�, que no lleg� a estallar en conflicto, a causa -precisamente- del temor al adversario. Nuestros padres fundadores del Estado de Derecho en Argentina establecieron en 1853� varias disposiciones que ata�en a los Poderes Ejecutivo y Legislativo, encomend�ndoles la funci�n de sostener a las Fuerzas Armadas. Su existencia, pues, es una obligaci�n constitucional, que no puede estar sometido a una legislaci�n circunstancial que ignore los preceptos de jerarqu�a superior. Al final de mi exposici�n aludir� a un tema actual y contingente, para pasar revista primero a los postulados de la Constituci�n, que es lo permanente. Comencemos por el Pre�mbulo. Este cabal programa pol�tico de cumplimiento necesario - aunque sea ajeno a la propia Ley Suprema, por precederla- marca un rumbo seguro para el engrandecimiento de la Rep�blica, y entre sus postulados llamo la atenci�n especialmente sobre el deber de �consolidar la paz interior� y �proveer a la defensa com�n�. Para atender a ambos aspectos la Constituci�n dota al Estado de los medios suficientes, y entre �stos, claro est�, la existencia de Fuerzas Armadas. El Presidente de la Rep�blica es, conforme lo dispone el art. 99 (originariamente el 83), su Comandante en Jefe, con las atribuciones que luego detallar�, siguiendo la tradici�n hispana y patria que confer�a a Virreyes y Gobernadores de Provincias el cargo de �Capit�n General� de los territorios bajo su mando. Esta funci�n era administrativa, desde luego, porque el mando de las fuerzas en campa�a era delegada a militares profesionales. Ya que me encuentro en la Provincia de Santa Fe, citar� las palabras de su representante en 1873, el ilustre Senador don Nicasio Oro�o: �El mando del Ej�rcito es, sin duda, la m�s alta funci�n del Poder Ejecutivo�. Pero volviendo a la Constituci�n, ella confiere al Presidente el proveer a los grados de oficiales superiores (coroneles) con acuerdo del Senado, �y por s� solo en el campo de batalla�. Esto �ltimo, en recompensa a m�ritos extraordinarios que no necesitan de an�lisis para su merecimiento; lo anterior, para evitar favoritismos. Pero adem�s existe en el texto constitucional una facultad importante, no siempre atendida debidamente: el Presidente �dispone de las Fuerzas Armadas y corre con su organizaci�n y distribuci�n, seg�n las necesidades de la Naci�n�. Esta reafirmaci�n de la existencia de ellas fue a veces de peligroso abuso (en cuanto a la distribuci�n de efectivos dentro del pa�s), pues dio lugar a las llamadas intervenciones clandestinas que el titular del Poder Ejecutivo utiliz� en algunos casos para remover a Gobernadores molestos, cuyo ejemplo m�s extremo se dio cuando en 1870 el Presidente Sarmiento -en receso el Congreso- orden� el desembarco de tropas en Entre R�os para desconocer el nombramiento de mandatario provincial que la Legislatura de la Provincia hab�a efectuado en la persona del general L�pez Jord�n, desatando una tremenda lucha civil. Sigamos con la Constituci�n. El primer magistrado de la Rep�blica puede declarar la guerra y ordenar represalias, con autorizaci�n y aprobaci�n del Congreso, y esta atribuci�n se complementa con la de declarar el estado de sitio, suspendi�ndose las garant�as personales que la Constituci�n ampara, aunque s�lo en receso del Congreso. En tal supuesto, el Presidente puede incluso establecer la �ley marcial�, como parte de sus poderes de guerra, sujetando a los habitantes a la justicia militar, en beneficio del triunfo en el conflicto. Cuando la invasi�n paraguaya a Corrientes en 1865, el Presidente Mitre tom� en el mes de abril esas medidas, con car�cter de defensivas, que fueron conformadas por el Congreso al mes siguiente, al reunirse. Distinto ser�a el caso de beligerancia ofensiva, en la cual el Congreso tiene la iniciativa de declararla. Igualmente en lo que hace a las atribuciones del Congreso, la Constituci�n prev� su competencia en materia militar. El art. 75 (antes 67) le confiere la coparticipaci�n con el Poder Ejecutivo en las facultades ya mencionadas, de aprobar los ascensos a oficiales superiores, declarar la guerra y establecer el estado de sitio; pero adem�s es atribuci�n del Congreso �fijar la Fuerzas Armadas en tiempos de paz y guerra, y dictar las normas para su organizaci�n y gobierno�. De lo expuesto surge que las Fuerzas Armadas no pueden ser suprimidas, porque la Ley Suprema consagra su existencia, y esto las convierte en una instituci�n nacional, no susceptibles de ser reemplazadas por otros organismos, tipo �milicias populares�. Diversa cuesti�n relacionada son las obligaciones internacionales. Sobre este �ltimo aspecto, baste aludir a la presencia de contingentes argentinos en las luchas recientes que tuvieron lugar en Europa Central, en Chipe, Hait�, Kuwait y Palestina.� Estas son las llamadas �operaciones de paz�� o �intervenciones humanitarias�, pero no por ello dejan de ser un empleo de tropas dotadas de todos los elementos para combatir, y a veces lo hacen. Desde otro punto de vista, el �Plan Ej�rcito Argentino 2025�, en consideraci�n actualmente en el Ministerio de Defensa, plantea como doctrina adicional a la Ley de Defensa Nacional, la denominada �guerra por los recursos�, imaginando que hay espacios territoriales susceptibles de apropiaci�n por pa�ses extra�os al nuestro; y previendo esta posible amenaza, se divide a la Naci�n en tres zonas operacionales: Oeste, con base en san Luis; Nor Este, con base en Curuz� Cuati�; y Sur, con base en Comodoro Rivadavia. Aunque hay un problema bien candente, con el cual deseo finalizar. Se trata de la prohibici�n legal de que las Fuerzas Armadas -o el Ej�rcito, si se quiere- intervengan como factor de represi�n dentro del suelo argentino. La cuesti�n es que la Ley de Defensa Nacional, vigente, limita considerablemente la acci�n castrense, ci��ndola �nicamente a oponerse a la acci�n b�lica de un Ej�rcito perteneciente a un Estado extranjero. Nada le compete dentro del propio territorio nacional. Sin embargo, nuevas modalidades de agresi�n han surgido contempor�neamente, pero se veda a las Fuerzas Armadas argentinas a operar en el pa�s, no obstante la gravedad que aquellas han asumido. El tema se presta a discusi�n, pero me voy a permitir algunas observaciones. La guerra en la actualidad no reviste siempre la caracter�stica de Ej�rcitos nacionales enfrentados. Ahora se habla de �guerra asim�trica�, es decir, de fuerzas irregulares - aunque m�s o menos militarizadas-, adoptando grados jer�rquicos, difundiendo partes de guerra, insignias, apelando a seudos tribunales castrenses, y por cierto, sin limitarse a cometer atentados contra individuos determinados, sino atacando a Regimientos y Bases. Lo hemos vivido los argentinos en la d�cada del 70, con grupos peronistas identificados como �Montoneros�, aliados a los comunistas denominados �Ej�rcito Revolucionario del Pueblo�. Actualmente accionan en Tierra Santa tanto Hezbollah como Al-Fatah, y �ltimamente ha hecho aparici�n la siniestra organizaci�n identificada como Al Qaeda. Estas agrupaciones no son Ej�rcitos Nacionales, y de acuerdo a la ley de Defensa Nacional nuestras Fuerzas Armadas no pueden se empleadas contra ese tipo de organizaciones para-militares: �nicamente se admite su empleo contra el ataque de un Estado extranjero. Pero la guerra o guerrilla urbana y rural, que tanta presencia ha tenido en ambas m�rgenes del R�o de la Plata - recordemos a los �Tupamaros� de Uruguay- contaban con el apoyo de Cuba, que con su Conferencia Tricontinental celebrada en La Habana pretendi� expandir la doctrina marxista por la fuerza de las armas en Sudam�rica. Era un Estado que entr� en hostilidades sin declarar formalmente la guerra. Dejar� de analizar esta lucha por ser muy conocida, pero sirva el ejemplo de una nueva modalidad b�lica que aparece en el mundo. Ahora amenaza a varios pa�ses la �narco-guerrilla�.� Y no es menos peligroso para un Estado el ataque de un Ej�rcito regular extranjero, como la beligerancia que desatan las unidades internas dotada de poderoso armamento. Esto debe contemplarse en Argentina y una nueva legislaci�n tendr� que atender a nuevas circunstancias, porque ya se sabe que las guerras que se pierden son la que no recogen los cambios que surgen con la evoluci�n de los tiempos. Sin embargo es la propia Constituci�n Nacional la que nos permite adecuarnos a la realidad. Desde 1853, el art. 23 alude al caso de conmoci�n interior, equipar�ndolo al de ataque exterior. En las dos hip�tesis se puede recurrir a la declaraci�n del estado de sitio, ya aludido. �Y no es este supuesto de �conmoci�n interior�, unido a los enunciados del Pre�mbulo de� �consolidar la paz interior� y �proveer a la defensa com�n�, lo que fundamentar�a una revisi�n de la actual Ley de Defensa Nacional? Hoy no existe, a todas luces, el ambiente pol�tico propicio para efectuar tal cambio, y tampoco, claro est�, est�n dadas las condiciones que lo hagan ineludible. Pero es condici�n de estadistas prever acontecimientos que no existen en lo inmediato, para poder neutralizar los efectos contrarios al inter�s nacional. Mas si se preciara de alg�n precedente para respaldar lo dicho, debo decir que se registra en nuestro pasado un momento en que fue necesario recurrir al extremo en consideraci�n. Fue en enero de 1919, cuando ante los hechos de violencia que se conocen en nuestra Historia como �la semana tr�gica�, en que el desborde delictivo de masas proletarias lleg� a superar a la Polic�a metropolitana, rebasando u ocupando comisar�as, el Presidente Hip�lito Yrigoyen designo al general Dellepiane en el cargo - hasta entonces inexistente- de Gobernador Militar de Buenos Aires. Fue un nombramiento no repetido, pero si la agresi�n llega a esos u otros extremos, habr�a que tener en cuenta ese antecedente. No olvidemos lo que ordena la Constituci�n -y recalco la palabra empleada- en el art. 21, y obs�rvese lo imperativo del t�rmino: �Todo ciudadano argentino est� obligado a armarse en defensa de la patria y de esta Constituci�n�, conforme a las leyes y decretos, por supuesto, pero no por ello deja de ser una obligaci�n. Concluyo repitiendo la antigua ense�anza: �Si quieres la paz, prep�rate para la guerra�. Intercambio de banderines La Dra. Renu Agrawal, integrante de la Rueda Interna del Rotary Club Mysore Midtown agradeci� la invitaci�n de nuestro club para compartir el almuerzo e intercambi� con nuestro Presidente los respectivos banderines de los clubes. Despedida Para finalizar nuestro Presidente hizo un brindis por la adquisici�n de la primer oficina propia. Agradeci� al disertante entreg�ndole un diploma como testimonio de su paso por nuestra tribuna y un libro de Fotos de Rosario. Por �ltimo nos convoc� para la pr�xima reuni�n en la que disertar� el Sr. Hugo Gambini sobre �Per�n, Isabel y la Triple A�. * Las opiniones de los disertantes son personales y no implican responsabilidad del Rotary Club de Rosario.